Zumbido

Sumbido's Blog

“Estoy solo y no hay nadie en el espejo”.

J. L. Borges

Claudia respondió señalándome la cuna que se dejaba ver por la luz del pasillo. El cuarto estaba oscuro. Entramos y encendió el velador. Todo se veía igual, salvo la ventana, estaba cerrada y tenía la persiana totalmente baja. El mosquitero que antes estaba sano, ahora estaba roto.

─ El olor… ─dije.

Caminé hacia la cuna. Claudia me daba la espalda, miraba hacia la ventana. Me acerqué a la cuna. Ahí estaba el bebé; un montón de moscas revoloteaban sobre su cara: algunas apoyadas sobre la nariz y otras sobre los labios. Me cubrí la nariz y boca, el olor era nauseabundo. El cuerpo lo tenía tapado con una sábana. Imaginé que debajo de esa sábana, habría muchas más moscas… Claudia seguía dándome la espalda. Las moscas parecían multiplicarse. La última vez que lo había visto me había mirado…

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